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 FRASE PARA LIGAR EN TINDER

Cómo ligar en Tinder: Cita 2

 

 

Todos los novios de sus amigas son esos con polo y cazadora encima, con el pelo un poco largo y vaqueros modernos. Todos los novios de tu alrededor son tan dinámicos…hasta ese que es reponedor parece tener más criterio que tú.

Y pasa una tía buena y el único que mira eres tú, los demás «están enamorados». Te sientes una vez más que eres Hommer Simpson y los demás son Flanders.

En Navidad vuelven sentimientos buenos, y los malos. Los de recordar cómo fue, cómo podría haber sido y cómo cojones has llegado aquí. En Navidad, todo el mundo te cae un poco peor.

Justo ahí, después de correrme, tirado en su cama, fue cuando supe que ya era hora de volver a poner cuernos.

La cita tuvo más complicaciones de las que yo pensaba. Quedamos en la puerta del Corte Inglés, al principio me puse unas calles más alejado, escondido entre una farola y 2 coches, por si aparecía un troll poder escapar rápido. 

Pero un hombre de verdad, un hombre íntegro y valiente (y más aún con el rabo en caliente) le da lo mismo Juana que su hermana. Y si está gorda, también nos vale. Así que me acerqué al sitio.

Cada tía que pasaba a mi lado con el móvil en la mano hacía que me temblara el corazón. Al final llegó, de la realidad a las fotos, bueno…ni en el pelo, parecía la versión de AliExpress. Mirada fija, patillas largas, manos inquietas y atuendo de mercadillo de pueblo.

Ella quería tomar un cóctel y yo un carajillo, ella quería conocerme más y yo jamás haberla visto. Al final acabamos en un bar donde había Wifi gratis y daban el partido, que eso siempre es importante.

Se agachó a coger el mechero del suelo y le vi toda la tetera. Y ahí supe que podría llegar a amarla. 

Era de esas tías que gastan más patillas que un gitano guapo, de esas que tienen lunares por la cara de los que sobresalen y dan asquito. De esas que de perfume hay que rociarlas con raid matabichos. Pero oye, pa’lante.

Me preguntó qué fue lo que más me gustó de ella cuando la vi, le confesé que lo importante es el interior. Y se enfadó. Me miraba con el desdén y presuntuosidad de una fea que se siente fuerte. 

Hice un par de comentarios bonitos de su pelo y su sonrisa para salvar, las mismas frases a todas las tías. La acabé besando sin recordar la tapa gratis que nos habían dado en el barrio de atrás. Con ajo, con mucho ajo.

Pero un hombre con valores no se deja nada en el plato, y le mete lengua hasta a un perro con falda. Ella la metía en plan palo, muy tosco todo. Sospecho que la debió enseñar algún primo.

Se pasa vergüenza de verdad, a pleno día, besando a la pescadera como si no hubiera un mañana. Y luego de la mano, por la calle, paseando en la Gran Vía, como una estrella del cine que lleva a una modelo. Le sudaban las manos, de los nervios decía.

Con los dedos cruzados en la mano libre, por si nos veía algún conocido. Hasta que cogimos el coche y nos fuimos lejos, al polígono, me la meneó en los baños del McDonalds. Una muñeca rápida, fuerte, seca, una artista de la paja.

No había ni Dios que se concentrara, se me pasaban por la mente imágenes de su niñez, haciendo gayolas a todos los compañeros de clase, en fila, serios.

La corrida fue intensa, con el olor de la famosa salsa Big Mac de fondo y puñetazos en la puerta de algún señor esperando fuera.

Oí frases que no había escuchado en años “espera que cambio de mano que esta se me cansa” o “¿papel? no hace falta”. Lo hacía realmente bien. Pero el último toque me lo di yo, ese golpe de muñeca “El descabello”, porque como uno mismo…nadie. 

La despedida fue lo peor, ya no había ni huevos a darle un beso. Y al mirarla, me dieron ganas de llevarla a un colegio de niños especiales. Me iba buscando la boca después, y va y me pide un abrazo largo.

-¿Me seguirás escribiendo esos wassaps tan divertidos?

+Claro, nada ha cambiado (puto orco de paja de Mcdonalds.)

Ahí me marché yo, entre la multitud. Y no, no me volví, no fuera que todavía la viera con su mirada de mongola pajera. 

No había llegado a casa y ya tenía 3 mensajes suyos.

Bloquear.

 

Semanas después, borracho faltón aún la desbloquearás para mandarle un mensaje muy de madrugada. Y la siguiente borrachera, entre amigos, contarás que no estaba nada mal, que podrías llegar a algo pero, qué coño, otro wassap, «follamos?». Aún le propondrás un trío con tu novia. Y ahí, en ese momento, 2 meses después de aquella paja, es cuando la pescadera se de cuenta que no hay futuro en la relación y amenace con contarlo todo. 

Será entonces cuando le acabes confesando a tu novia toda la verdad. Una loca en tratamiento te está acosando.

-Pues llama a la policía o algo cari, estoy preocupada por ti.

+Déjala, no quiero más problemas.

-¿Quieres que la llame yo?

+No, no, no, no.

-Pero…¿pero tú no habrás tenido algo con ella?

+Por favor, ¿la has visto bien? Es un bicho.

-No seas malo tonti, venga vamos que no llegamos al cine

Y esto que vas al cine con tu pareja entre sudores fríos pensando en si se entera de esto o de aquello, y la peli te acaba dando igual.

Porque una doble vida la lleva cualquiera, lo interesante de verdad se pone a partir de la tercera.

Infielmente tuyo,
Relatos de un Depravado

 

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